sábado, 19 de octubre de 2024

LOS COLORES DEL DO




 LOS COLORES DEL DO

                                                                                                             Por Kimer Ed- Enríquez.

Queridos alumnos Ollin Kai, cada vez que reciben una nueva cinta, no solo están demostrando su avance en el karate, sino también en su vida. Las cintas que usamos no son solo un símbolo de habilidad; cada color tiene un significado profundo que nos enseña lecciones valiosas.  Hoy quiero contarles el significado que yo le doy a cada una de ellas, con el deseo de que comprendan que este camino es mucho más que técnicas y movimientos.

Cinta Blanca

La cinta blanca es el comienzo de todo. Es como la nieve que cubre el suelo en el invierno, el inicio de una nueva etapa. Cuando empezamos a practicar karate, somos como un lienzo en blanco, llenos de posibilidades donde escribir una bella historia.  En la vida, es como cuando estamos enamorados por primera vez: todo nos parece perfecto, sin complicaciones.   Así es como comenzamos nuestro camino en el dojo, maravillados, con humildad y con el corazón abierto a aprender. Subir esta montaña es como el inicio de un gran viaje, donde cada paso revela un nuevo horizonte.

Cinta Amarilla

Cuando alcanzan la cinta amarilla, es como el primer rayo de sol al amanecer. Comienzan a entender las bases del karate, y la emoción por lo que están aprendiendo es enorme.  En esta etapa, es como si estuvieran aún más enamorados de su entrenamiento, llenos de pasión y energía.  Sin embargo, les recuerdo que este es solo el principio, y aunque puedan sentirse en la cima, deben recordar que aún queda mucho camino por delante.  Subir una montaña no se trata de mirar hacia abajo y jactarse de lo que han recorrido; más bien, es mirar hacia adelante y ver que el cerro continúa, y siempre será más grande de lo que imaginan.

Cinta Naranja

La cinta naranja representa el fuego de la pasión.  En este punto, ya se sienten más confiados, como si nada pudiera detenerlos.  En la vida, a veces es el momento en el que comenzamos a notar pequeños defectos en las cosas o en las personas, pero eso es parte del crecimiento.  Aquí, la lección es clara: deben aprender a controlar esa pasión y evitar que se convierta en orgullo.  El fuego puede dar luz o puede quemar, y depende de ustedes usarlo sabiamente.

Cinta Verde

Cuando llegan a la cinta verde, es como la primavera que trae color, crecimiento y renovación.  En el karate, sus habilidades empiezan a florecer, pero también es el momento en que empiezan a notar que hay cosas que no les gustan tanto, en el dojo como en la vida misma.  Tal vez comienzan a ver cosas que antes no percibían, y es aquí donde la perseverancia juega un papel importante.  A pesar de las dificultades, seguimos adelante, entendiendo que cada paso, cada reto, nos hace más fuertes, siempre teniendo presente el valor de la humildad.

Cinta Marrón

Con la cinta marrón, ya tienen un conocimiento firme, como la tierra bajo sus pies. Es un momento importante, porque también comenzamos a preguntarnos si lo que hemos aprendido es suficiente, o si hay algo más allá.  En la vida, esto puede ser como cuando en una relación comenzamos a notar que tal vez otras personas podrían parecer mejores; me verán defectos y creerán que hay mejores que yo.  Pero aquí les enseño una gran lección: con la fuerza y el conocimiento también viene la responsabilidad.  No solo es importante lo que saben, sino cómo lo usan, y cómo ayudan a los demás a avanzar en su propio camino.

Cinta Negra

Finalmente, llegamos a la cinta negra. Muchos creen que este es el final del camino, pero yo siempre les digo que es solo el principio.  Como en la vida, cuando llegan a este punto, se dan cuenta de que aún hay muchas cosas que no les han enseñado, y que el verdadero aprendizaje apenas comienza.  En el amor o en la vida, es cuando entendemos que las relaciones y los retos requieren trabajo constante.  Y al llegar a este nivel, es cuando miramos hacia atrás y pensamos: "Mi maestro tenía razón".  Valoramos todo lo aprendido y reconocemos la importancia de cada lección, porque a partir de ahora, deberás llevar esa responsabilidad hacia todas las áreas de tu vida y de todo aquel que aprenda o dependa de ti.  El verdadero maestro, queridos alumnos, nunca deja de aprender.

Así que cada vez que reciban una nueva cinta, no lo vean solo como un reconocimiento de sus habilidades, sino como un paso más en su crecimiento personal.  Este camino que recorremos en el dojo es, en muchos sentidos, el mismo que recorremos en la vida.  La montaña más grande siempre está por delante, pero con humildad, perseverancia y dedicación, cada paso que demos nos llevará más lejos de lo que nunca imaginaron.

Oss. Los quiero mucho.

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